SáBADO

27

Ago...

2011

Use su cerebro con más inteligencia (parte 2)

En la primera parte de este informe hablamos sobre cómo la adicción a la información de Internet, la compulsión maniática de revisar el correo electrónico, el impulso de revisar permanentemente las cuentas de Facebook y Twitter y otras prácticas comunes en los ambientes laborales han logrado que nuestro cerebro pierda eficiencia y que con frecuencia sea necesario ‘alejarse del trabajo para poder hacer el trabajo’. A continuación, el complemento de ese informe.

La falacia de la multitarea.

¿Ha escuchado cómo algunas personas se jactan de que pueden poner atención a dos cosas al mismo tiempo y autoalaban sus grandes capacidades para la multitarea? ¿O ha oído a los padres decir con orgullo que sus hijos pueden hacer tareas, ver televisión e interactuar en las redes sociales, todo al mismo tiempo? Pues bien, de todos los mitos que hay sobre el cerebro, este es uno de los principales. El cerebro humano solo puede concentrarse en una cosa a la vez.

“Nuestro cerebro, con sus cien mil millones de neuronas y sus cien millones de millones de conexiones, es una poderosa central cognitiva en muchos sentidos, pero una limitación fundamental es su incapacidad para concentrarse en dos cosas a la vez”, explicó el neurocientífico René Marois, director del Laboratorio de Procesamiento de Información Humana de la Universidad de Vanderbilt, en un artículo del diario The New York Times.

Entonces, ¿cómo es que uno hace multitarea? Básicamente, cambiando muy rápido entre una actividad y otra (en eso algunas personas tienen más habilidad que otras); es precisamente la forma como los procesadores de PC hacían multitarea hace unos años. Pero la multitarea real (ejecutar varias tareas de forma totalmente simultánea), la que un procesador moderno hace con mucha eficiencia hoy en día gracias a que tiene varios núcleos, no es posible en el cerebro humano.

Pero hay un inconveniente. Como la gente cree que la multitarea es una muestra de productividad, se está volviendo común que se trate de dedicar atención a varias cosas a la vez; sin embargo, varios estudios han demostrado que se es mucho menos eficiente que si se lidiara solo con un asunto para luego seguir con el otro.

Golpea más que la marihuana.

El impacto de la multitarea sobre el cerebro es tan grande que un estudio realizado hace unos años por el Instituto de Siquiatría de la Universidad de Londres mostró que aquellas personas que son distraídas constantemente por mensajes de correo electrónico y llamadas telefónicas sufren temporalmente una pérdida en su coeficiente intelectual de 10 puntos, que es dos veces el impacto de fumar marihuana, según el estudio, o el equivalente a la pérdida de capacidad mental que se tiene tras una noche sin dormir.

La multitarea afecta también la planificación del trabajo. Frank Patrick, de la firma de consultoría Focused Performance, explicó en un artículo de la publicación Management Issues que al trabajar en dos proyectos al mismo tiempo estos podrían demorar casi el doble en terminarse. El problema, dice él, empieza cuando se asignan recursos humanos insuficientes a cada proyecto.

La publicación agrega que estudios realizados en la Universidad de Michigan confirman los comentarios de Patrick: estos mostraron que la gente pierde tiempo cuando tiene que cambiar de una tarea a la otra, y la cantidad de tiempo perdido se incrementa a medida que aumenta la complejidad de las labores.

Y si usted es de los que piensan que le cuesta concentrarse porque es una persona muy creativa y siempre tiene muchas cosas en la cabeza, quizá debería replantear esa teoría. La incapacidad para concentrarse no es una muestra de creatividad, sino un problema serio, y estudios recientes indican que los cerebros de los niños y los jóvenes podrían estar perdiendo foco.

Cambios en el cerebro infantil.

En una reciente edición de la revista Time, del 21 de febrero del 2011, el sociobiólogo Dalton Conley dice que la evidencia científica sugiere que el estilo de vida digital de los niños modernos está produciendo cambios en sus cerebros que “no necesariamente son para mejorar”.

Uno de los problemas citados por Conley es la ‘atención parcial continua’, un término acuñado por Linda Stone, quien trabajó en Apple y Microsoft, el cual se refiere a la tendencia a poner atención a las cosas de forma parcial (usualmente buscando solo los datos relevantes) para luego saltar a otro asunto.

Según él, los padres o sus hijos podrían creer que las personas que más hacen multitarea son las que mejor enfrentan las distracciones, pero no es así.

Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que, cuando son sometidas a información ajena a su tarea en unas pruebas, las personas que suelen hacer multitarea (‘multitaskers’) tienen un desempeño inferior que quienes no acostumbran hacer varias cosas a la vez. La razón es que los ‘multitaskers’ son más sensibles a los estímulos distractores.

Los investigadores de Stanford explicaron que en nuestro cerebro tenemos ‘circuitos’ diferentes para concentrarnos en algo o para estar alerta a los estímulos; ambos han sido importantes en términos de supervivencia para los humanos (al cruzar una calle, por ejemplo, es importante el segundo), “pero nuestro mundo de saturación de medios quizás ha privilegiado el segundo ‘circuito’ y eso está conectando de forma diferente los cerebros de los niños”, dice Conley.

Como la necesidad de conexión social del ser humano es tan grande, dicen los investigadores, cada vez que nos llega un mensaje o un correo tenemos la tendencia a revisarlo, y por eso se les está dedicando más atención a los estímulos externos en detrimento del foco.

Las distracciones constantes también afectan la forma como los cerebros de los niños absorben información. Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles demostraron que los ‘multitaskers’ usan una parte del cerebro diferente cuando aprenden algo que las personas no adeptas a la multitarea.

Los ‘multitaskers’ emplean la ‘memoria de procedimiento’ (que codifica lo que se aprende más como una rutina), mientras que aquellos que se concentran en lo que están haciendo sin distracciones usan el hipocampo (una parte del cerebro que tiene un papel importante en la formación de nuevos recuerdos de los acontecimientos experimentados, y que se usa, por ejemplo, en una clase de matemáticas para aplicar reglas abstractas en un problema nuevo).

La consecuencia de eso es que las personas ‘concentradas’ pueden aplicar una nueva habilidad más ampliamente que los ‘multitaskers’. La forma como aprenden los ‘multitaskers’ “sería perfecta si quisiéramos que nuestros hijos trabajaran en líneas de ensamblaje, pero para el pensamiento de alto nivel que se requiere en trabajos bien pagados nos irá mejor si ejercitamos nuestro hipocampo”, concluye la nota de Conley en Time.

Puede sacarle más a su cerebro.

¿Todo esto quiere decir que debemos aislarnos para trabajar y dejar de utilizar dispositivos electrónicos y aplicaciones como las redes sociales para no volvernos estúpidos? Por supuesto que no. Eso sería como dejar de usar autos por temor a los accidentes y a la contaminación. Lo que se debe hacer es racionalizar el uso de la tecnología y adquirir buenas prácticas.

De hecho, es clave que no se vaya al otro extremo. Según los investigadores que realizaron el estudio de la Universidad de California en Irvine, citado al comienzo de este artículo, se ha demostrado que el desempeño se reduce –y el estrés aumenta– a medida que crece el número de tareas. Pero también se sabe que un poco de estimulación aumenta el rendimiento (aunque el exceso lo reduce). “Si usted aplica eso a la multitarea, le dijeron ellos a la revista Time, uno esperaría que un poco de multitarea sea algo retador y aumente el desempeño”. En esencia, se trata de tener equilibrio.

Por otra parte, la tecnología bien usada tiene un rol clave en el mejoramiento de la capacidad intelectual.

Los avances recientes en neurociencia han demostrado que el cerebro posee una gran plasticidad: el ser humano puede generar neuronas durante toda la vida y aumentar las conexiones entre ellas (incluso en la vejez), y puede igualmente mejorar su capacidad de concentración (por ejemplo, a través de la meditación, la cual llega incluso a producir cambios físicos positivos en el cerebro).

Además, el cerebro se puede ejercitar para reducir el deterioro intelectual que llega con la edad (y para disminuir el riesgo de sufrir enfermedades como el Alzheimer) o para mejorar sus capacidades en ciertas áreas, y en esto la tecnología puede ayudar.

Por ejemplo, Internet es crucial hoy en día para ayudar a crear el ‘ambiente enriquecido’ que necesitan los estudiantes para elevar su capacidad intelectual. Y la recomendación de los médicos de ejercitar el cerebro para que este no se ‘envejezca’ tan rápido está creando una nueva industria de juegos y de aplicaciones en línea para mantener afinada la mente (como Brain Age, para la consola portátil DS de Nintendo, o muchas aplicaciones disponibles para el iPhone y otros teléfonos inteligentes).

Entrenamiento mental.

Varios estudios han demostrado que cierto tipo de software puede mejorar el funcionamiento del cerebro en algunas áreas, como la concentración, la atención y la visión periférica.

Por ejemplo, un estudio de la Clínica Mayo y la Universidad de California evaluó a 490 personas de más de 65 años mediante pruebas de memoria. Luego a la mitad de ellos se les pidió que realizaran un entrenamiento de dos meses con un software de ejercicio mental, y estas personas mejoraron sus resultados en las pruebas de memoria en un 60%, frente a un 7% del grupo de control.

Algunos expertos, sin embargo, dicen que no se necesitan estos programas y que basta con seguir consejos de los médicos, como llenar crucigramas, leer, jugar sudoku, tener vida social activa, hacer ejercicio físico y dormir bien, entre otros, para mantener la mente saludable.

De todas formas se ha generado una industria millonaria alrededor del entrenamiento del cerebro: se espera que las ventas de productos de tecnología para ejercitar el cerebro pasen de 265 millones de dólares en 2009 a 5.000 millones en 2015, según la firma de investigaciones SharpBrains.

Se están financiando muchas investigaciones en ese campo y no solo por parte de las compañías de software. Ante los descubrimientos recientes de la capacidad del cerebro para remodelar y fortalecer sus conexiones neuronales mediante la experiencia y el entrenamiento, se tiene una gran esperanza en lo que se podría lograr hacia el futuro.

Nick Bostrom, del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, le dijo a la revista Timeque “incluso un pequeño incremento en la capacidad cognitiva de la humanidad tendría un impacto profundo. En el mundo hay aproximadamente 10 millones de científicos. Si se pudiera aumentar su inteligencia en un 1%, la ganancia sería imperceptible para cada individuo, pero eso podría ser equivalente a crear 100.000 nuevos científicos”.

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